Exposición de resultados de «mochuelos y olivos»

Esta propuesta aborda la paradoja del regreso al mundo rural como un acto de cuestionamiento y reconstrucción identitaria. Inspirada en el refrán popular “Cada mochuelo a su olivo”, la artista quería explorar cómo las raíces familiares y las tradiciones agrícolas de su pueblo natal, junto con el desarraigo y la memoria, configuran su identidad cambiante. A través de la creación de piezas simbólicas, como el site specific “las paredes tienen ojos” y el vestuario elaborado con tabaco rubio y hojas de higuera de su territorio, Nuria reflexiona sobre la tensión entre pertenencia y transformación, plasmando en su obra un testimonio de los conflictos entre pasado, presente y las huellas del paisaje rural en constante mutación.

El proyecto que @yonuriart ha desarrollado en su residencia dentro de nuestro programa de #resistenciasartisticas 2024.

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